Antes de fundar Destino Vivo dirigí cinco años el turismo de una comuna desde adentro: presupuesto, equipo, licitaciones y el peso real de que las decisiones lleguen a la calle. Esto es lo que esa experiencia me enseñó sobre desarrollar un destino, no solo promocionarlo.
Entre diciembre de 2019 y febrero de 2025 fui Encargado del Departamento de Turismo de la Municipalidad de Ancud, en Chiloé. Cinco años a cargo de la política turística comunal completa: equipo, presupuesto, gobernanza y la relación con el sector privado. En algún punto llegué a coordinar hasta 30 personas.
Gestionar un destino es más que promocionarlo
La parte visible del turismo municipal suele ser la promoción: fotos bonitas, redes sociales, alguna feria. La parte que de verdad mueve un destino es otra. Formulé y ejecuté el Plan de Desarrollo Turístico Sustentable (Pladetur) de la comuna, adjudicado por licitación pública. Coordiné la Mesa de Turismo Público-Privada, para que el sector avanzara con una sola voz frente al municipio. Y dirigí el Plan de Reactivación durante la pandemia, además del portal turístico comunal y su estrategia digital.
El proyecto que más me marcó: de la señalética de madera a la señalización inteligente
Del trabajo de esos cinco años, el que más me marcó fue implementar el primer sistema de señalización turística inteligente de Latinoamérica en Ancud: tótems y mupis georreferenciados, disponibles en 17 idiomas, conectados a la app Inventrip. No era solo poner letreros nuevos. Era entender que un turista en terreno necesita información confiable en su idioma, en el momento y el lugar exacto donde la necesita, no un mapa impreso que se pierde con la primera lluvia.
Hoy, desde Sismotur, lidero la entrada de esa misma tecnología, Inventrip, al resto de los municipios de Chile. Lo hago desde el otro lado del mostrador: ya no como el funcionario que gestiona el proyecto puertas adentro, sino como quien acompaña a otras comunas a evaluar si les sirve. Es una mirada que pocos consultores sin paso por el sector público tienen.
En esos cinco años también habilitamos la primera playa inclusiva de la provincia (Playa Lechagua), con accesibilidad universal, y redacté la postulación de Ancud al BID, un documento integral de desarrollo del destino. Ancud terminó posicionada en el quinto lugar del ranking regional de Los Lagos, viniendo de años como una comuna de paso hacia el resto de Chiloé.
Lo que esto me enseñó sobre desarrollo territorial
Cuando armé el método que hoy uso en Destino Vivo, diagnóstico, estrategia, ejecución y seguimiento, no lo saqué de un libro. Lo saqué de ver, en carne propia, qué pasa cuando un municipio se salta alguno de esos pasos: planes que nunca se ejecutan, señalética que se instala sin diagnóstico previo, promoción sin producto detrás. Un destino no se arma solo con voluntad ni solo con presupuesto: se arma sosteniendo las cuatro fases completas, en el tiempo.
Un destino no crece porque la autoridad de turno quiera promocionarlo más fuerte. Crece cuando alguien sostiene el proceso completo, del diagnóstico al seguimiento, más allá de un período de gobierno.
Ese es el trasfondo real detrás de la asesoría que hoy ofrezco a otros municipios y emprendedores desde Destino Vivo. No es teoría de consultoría: es lo que aprendí gestionando un destino desde adentro, con presupuesto real, plazos reales y resultados que se podían medir.